AQUI LES DEJO ESTE REPORTAJE QUE APARECE EN LA PORTADA DE ESTE SEMANA DE LA REVISTA IMPACTO, TOCA EL TEMA DE LA LIQUIDACION DE LA EMPRESA LUZ Y FUERZA DEL CENTRO
Calderón y el secretariodel Trabajo tienenuna misión peligrosa, eliminar a un líder corrupto y frenar la catástrofe de una empresa, cuyas consecuencias pueden serel reconocimiento nacionalo una derrota formidable> Antes se lo dijo a Zhenli Ye Gon, pero ahora el titularde la STPS, con otras palabras, se lo repitea Martín Esparza:Se equivocó de gobiernoy de secretarioImposible comprobarla, pero cuenta la leyenda urbana que Javier Lozano y no Luis Téllez fue la primera opción de Felipe Calderón para la Secretaría de Comunicaciones, pero que lo envió a la Del Trabajo por la oposición de por lo menos uno de los barones de las telecomunicaciones, el más rico de todos.Cierto o no, las circunstancias prueban que con otras muy pocas y muy honrosas excepciones, como la del general Guillermo Galván, Calderón acertó con Lozano. Lo puso exactamente en donde debía. En realidad debería estar en otra porque a lo largo de casi tres años es de los escasos miembros de gabinete que se atreven a sacar la cara por su jefe, aun cuando el tema en debate no sea el suyo y los responsables prefieran esconderse en la comodidad de sus oficinas.Ya en una ocasión anterior, cuando Carlos Slim hacía crítica de la política económica del gobierno (luego dijo que fue mal interpretado, pues en realidad se refería a Estados Unidos) y el Presidente Calderón buscó entre sus colaboradores al valiente que pudiera enfrentar en los medios al hombre más rico del mundo, sólo encontró unos ojos que no rehuyeron su mirada. Eran los de Javier Lozano. La economía no era su tema, pero como no había quién se ofreciera de voluntario, ni siquiera los responsables del área como Agustín Carstens y Gerardo Ruiz Mateos, fue el secretario del Trabajo quien subió al encordado a cambiar golpes.En ocasiones, sirvió a Juan Camilo Mouriño para mediar en conflictos tan ajenos a los suyos, como los de Agricultura, dada la incapacidad del titular del ramo.No dudó en calzarse los guantes cuando el jefe del Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, mantenía vigente su posición lopezobradorista ante el Presidente de la República, o cuando al inicio del sexenio los asesores de Zhenli Ye Gon intentaron explicar la posesión de más de 200 millones de dólares involucrando falazmente a la campaña presidencial de Calderón y al propio Lozano.En aquel episodio, Javier afirmó que Ye Gon se había equivocado de gobierno y de secretario; igual ha dicho, en otras palabras –“se encontró con la horma de sus zapatos”— a Martín Esparza, el dirigente electricista cuya torpeza para ganar elecciones fraudulentas y enfrentar al gobierno amagando con paralizar a Luz y Fuerza del Centro con una huelga sin causa, está ofreciendo al gobierno federal la oportunidad de meter las manos a fondo en la empresa, una acción arriesgada y valiente, ésta sí, a la que no se atrevieron los gobiernos priístas ni la anterior del PAN.Supongo que la actitud asumida por el secretario del Trabajo tiene un fin mayor que sólo evitar el fraude electoral de Esparza y que forma parte de un estrategia ideada con su jefe, el Presidente, porque jugar vencidas con el Sindicato Mexicano de Electricistas y sus aliados sólo para hacer valer la legalidad del triunfo de uno de los dos contendientes por la Secretaría General del sindicato sería muy arriesgado para Calderón, la empresa y Lozano.Las declaraciones del secretario del Trabajo han creado la expectativa en el sentido de que el siguiente paso del gobierno de Calderón será ocupar de manera temporal a Luz y Fuerza del Centro para luego... lo que sea.Y lo que sea es lo que importa al país.Y es que ganando Esparza o Alejandro Muñoz, la empresa seguirá siendo rehén del sindicato. El triunfo de uno u otro en nada modifica la situación. Que sepamos, el ganador de la elección no ha dicho que ya en la Secretaría General del SME el gremio renunciará a mantener secuestrada a la empresa.Por eso es de suponer que en los planes de Calderón y Lozano está ir más allá que la simple validación del triunfo de un candidato defraudado. De ser así se han impuesto una misión peligrosa cuyas consecuencias pueden ser el reconocimiento nacional o una derrota formidable, aun cuando ésta fuese disimulada con cualquier tipo de ropaje.Sin embargo, Calderón y Lozano no pueden darse el lujo de salir derrotados en esta nueva guerra; vaya, ni siquiera de dar un paso atrás o de lado. Esparza no puede ocupar nuevamente el liderazgo del SME y LFC no puede continuar en su estado actual.El problema para Lozano está en que al Presidente le cambien las circunstancias y que de su decisión original de aprovechar el momento para convertir a LFC en una empresa que realmente sirva a los mexicanos mude a la de sólo validar el triunfo del verdadero ganador. El secretario no resistiría esta mudanza de estrategia y sospecho que no estaría dispuesto a servir de comparsa.CALDERÓN NO ES VICENTE FOXEl ejemplo es muy reciente. Para justificar la marcha atrás, ciertos panistas culparon al general Rafael Macedo de la Concha de personalizar la persecución contra el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, olvidando que el entonces procurador sólo cumplía la orden del Poder Judicial de la Federación de proponer su desafuero a la Cámara de Diputados y ponerlo a disposición de un juez, so pena de ser destituido y sujeto a proceso a él mismo.Al reaccionar López Obrador con una marcha como la de los electricistas del jueves pasado y amenazar con incendiar el país, Vicente Fox no soportó la presión y ordenó recular al general Macedo. El procurador se negó y terminó de agregado militar en la embajada en Roma.Pero Calderón no es Vicente Fox.Una mañana de noviembre, cuando Felipe tenía algunas semanas como candidato me crucé en su oficina con Lozano. Él salía y yo entraba. En la despedida pregunté al abanderado del PAN por qué Fox había cambiado de estrategia con López Obrador. La respuesta fue concluyente: “Por falta de...”.La ventaja de Lozano sobre Macedo es que a Calderón parece sobrarle lo que faltó a Fox y por ello no corre el riesgo de quedar colgado de la brocha en esta guerra que a la postre quizá sea la única que el Presidente gane en el sexenio.No parece el mejor momento para obligar al Sindicato Mexicano de Electricistas a ajustarse a la Ley y a su propio estatuto y para hacer de LFC lo que otros ni siquiera intentaron, pero ¿cuándo podría llegar el momento adecuado?Conforme a las expectativas, sería fatal para el gobierno quedarse en la mera imposición de la legalidad en los procesos electorales internos del gremio de Luz y Fuerza del Centro que ir más allá de donde sus antecesores se atrevieron cuando tuvieron la oportunidad, el país vivía mejores momentos y el gobierno dominaba todo, la Presidencia y el Congreso y hasta la Suprema Corte de Justicia.Es de suponer que cuando el Presidente Calderón supo que Martín Esparza echó mano de muertos y jubilados para ganar por sólo 352 votos una elección, que sin falsos votantes habría perdido por más de 3 mil, decidió que era el momento oportuno para ir más allá de la simple imposición de la legalidad en la renovación de los mandos internos de un sindicato convertido en rémora.No hay manera de comparar esta guerra con las emprendidas por Carlos Salinas contra Joaquín Hernández Galicia y Carlos Jongitud Barrios. Ni con los resultados.El de Salinas con ‘La Quina’ fue casi un problema personal. En venganza porque el secretario de Programación, Salinas, redujo los privilegios del sindicato petrolero, Hernández Galicia financió un libro difamatorio contra el aspirante a candidato presidencial del PRI y de paso metió dinero a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas.La acción del Presidente Salinas contra ‘La Quina’ tuvo como base el cargamento de metralletas encontradas en su domicilio de Ciudad Madero, Tamaulipas, y la muerte de un agente del Ministerio Público en el operativo. La acción de la PGR fue impecable; el ex líder permaneció 10 años en prisión.Al sindicato petrolero lo dirige hoy Carlos Romero Deschamps, un líder que ha sabido enfrentar a gobiernos priístas y panistas.No cedió a las presiones de Ernesto Zedillo para privatizar la petroquímica, a pesar de que le fue ofrecido el 10 por ciento del valor de la venta y la gubernatura de Hidalgo.No se rindió cuando acusado de financiar ilegalmente la campaña presidencial de Francisco Labastida pudo perder vida y libertad. Al final ganó en tribunales, demostró a Vicente Fox que Francisco Barrio lo había engañado y no paralizó al país ni siquiera cuando, aún teniendo razones de sobra para estallar la huelga en Pemex era empujado a hacerlo por Santiago Creel. Tampoco lo hizo cuando el gobierno federal incumplió durante un año el convenio contractual firmado por Raúl Muñoz Leos.Romero Deschamps ha mantenido su posición nacionalista y ha sabido lidiar con el gobierno de Felipe Calderón, a pesar que éste fue uno de sus más entusiastas perseguidores cuando era coordinador de los diputados panistas. Una y otra vez fracasó en sus intentos por desaforarlo, a pesar de contar con la ayuda de la ahora presidenta del PRI, Beatriz Paredes.Durante tres lustros, el líder petrolero ha mantenido una lucha inteligente con diferentes presidentes de la República y en ninguno de los casos ha cedido un centímetro en su posición nacionalista. Hoy tiene una relación respetuosa con Calderón y cordial con Lozano.A diferencia de la mayoría de los líderes sindicales, Romero Deschamps no tiene oposición interna. En tiempos de Fox y con el afán de destituirlo, el Cisen hizo una investigación que concluyó que lo disidencia llegaba al 5 por ciento y estaba pulverizada por todo el país. Hoy es menor.Bajo un esquema ideado por Manuel Camacho de destruir paulatinamente los poderes fácticos que se oponen al Estado, Salinas acabó con el reinado de Carlos Jongitud Barrios en el sindicato magisterial, sólo para entregarlo a la profesora Elba Esther Gordillo, una habilidosa ex priísta que supo torear a Zedillo, encantó a los Fox y con Calderón ha alcanzado la cima del poder: domina varias posiciones claves en su gobierno, controla la Secretaría de Educación Pública, es dueña de un partido político y al dar rienda suelta a su venganza personal contra Roberto Madrazo fue uno de los factores que causaron la ruina del PRI en las pasadas elecciones presidenciales.La profesora Gordillo no tiene el control de todas las secciones de su sindicato y su oposición crece de manera paulatina, amén de que las deficiencias profesionales de su gremio y la baja calidad en la educación, así como la indudable influencia que tiene sobre Calderón, han provocado malestar nacional.O GANAN O GANANEl ex líder del SME no tiene la fuerza de los dirigentes petroleros y magisteriales y su oposición interna rebasa el 50 por ciento. No obstante sus aliados son de corte diferente. En vísperas de la marcha del jueves, Esparza se hizo retratar con Porfirio Muñoz Ledo y Gerardo Fernández Noroña, dos de los políticos más allegados a Andrés Manuel López Obrador, el enemigo histórico de Calderón.Pero el propio jueves, el día de la marcha, perredistas y petistas, incluyendo a Fernández Noroña y hasta a la señora Rosario Ibarra de Piedra, pagaron la factura a Esparza, “engordándole” su marcha.Se sabe que el SME se ha encargado en los últimos años de ayudar con contingentes para los mítines del “presidente legítimo”.La guerra con el SME puede dar a López Obrador el oxígeno que necesita.Si la guerra contra el crimen organizado parece que nunca tendrá fin a pesar de los espectaculares logros del Ejército, la encabezada por Javier Lozano para recuperar Luz y Fuerza del Centro no puede ser indefinida. El Ejército y la Policía Federal tienen sinnúmeros de pretextos para explicar que los verdaderos resultados se verán en otros sexenios, pero el secretario del Trabajo deberá entregar resultados en tiempos límites.Esta guerra se gana o se gana. Si la pierden y todo queda en la mera repetición del proceso electoral y en el otorgamiento de la Toma de Nota a quien resulte triunfador, las expectativas se habrán quedado sin respuesta.Lozano y Calderón podrán decir que era esa y no otra cosa lo que estaba en juego y que nunca se dijo que el gobierno pensaba ir más adelante, y quizá no falten a la verdad; sin embargo, las expectativas son mayores.Si por las circunstancias el gobierno recula y se conforma con entregar la Toma de Nota a cualquier otro contendiente, con seguridad Javier Lozano, que es hombre con dignidad, sacaría de su oficina los pocos artículos personales que la adornan y regresaría satisfecho a su despacho de consultor privado, pero el Presidente no podría explicar el fracaso.Contra lo que se suponga y a pesar del contexto político, las circunstancias están dadas para que Felipe dé el paso que sus antecesores eludieron. El beneficio para el país sería considerable y, desde luego, Lozano se inscribiría por méritos propios en la lista de quienes se han apuntado para dirigir al país después de 2012.
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