todos nos enteramos de la verdad: “Robin Hood” iría contra la clase media y ricos, así lo niegue José Antonio Meade, subsecretario de Ingresos, para salvar a los pobres.El plan es extenso y tupido:Impuesto de 2a las ventas (un “IVA disfrazado”, dicen), ISR de 28 por ciento a 30 por ciento, aumento de 1 por ciento al Impuesto a Depósitos en Efectivo y reducción del monto de 25 mil a 15 mil pesos, 4 por ciento en telecomunicaciones (Internet, celulares, TV de paga); alza impositiva a tabaco, cerveza, juegos y sorteos; incrementos en 2010 a la gasolina y diesel.Por poco se nos olvida (gracias a Cuauhtémoc Blanco y a Josmar Flores, ejecutor de Honduras y aeropirata arrepentido, respectivamente): Calderón también prometió, lastimeramente: “Estoy preparando un drástico ajuste a la estructura de la administración pública”.Todo, sin embargo, quedó en finta. La dieta al gobierno federal se parece a la de “la berenjena”. Comes de todo, menos berenjena.Mejor armado no pudo estar el plan. El histrionismo presidencial de la semana pasada tenía como objetivo amortiguar el trago de saliva, ablandar las invectivas, después de soltarnos el martillazo.Si por algún momento nos imaginamos algo así como el despido de más de la mitad de su gabinete, nos equivocamos.En realidad no hubo tal “reorganización del gobierno”. La medida fue raquítica y se quedó en las salidas de funcionarios de primer nivel ya predispuestas: Eduardo Medina-Mora, de PGR; Alberto Cárdenas, de Sagarpa, y Jesús Reyes Heroles, de Pemex.Vaya, esa no era la razón de la advertencia presidencial de “habrá tensión y chispas”.Y llegaron invitados de piedra. Los pobres.Hasta la semana antepasada, días antes del Tercer Informe de Gobierno, los marginados seguían siendo los mismos de siempre.Si José López Portillo viviera, quizá aplaudiría la medida y hasta repetiría:“A los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón...”.“No vengo aquí a vender paraísos perdidos, ni a buscar indulgencias históricas”.“Ya nos saquearon. México no se ha acabado. No nos volverán a saquear”.Pero no, aquello fue hace casi tres décadas. Los únicos que no cambian son los pobres. Esos por quienes el actual gobierno federal apuesta. Esos que tendrán la oportunidad de saciar su hambre, mínimamente, siempre y cuando le entren al trueque: Yo te doy, tú votas por mí.Pero mientras tanto, el resto de los mexicanos será exprimido, sometido a régimen de dieta.Hoy un fantasma recorre la República. Es el nuevo “Robin Hood”... con licencia.Tags: REVISTA IMPACTO.