CN: Observo desde ahora que hay una coincidencia de los grupos parlamentarios representados en el Senado, que es el tema económico. Sin ser lo único es lo prioritario, la columna vertebral. Pero, sabiendo que la Cámara de Diputados tiene facultades en materia de presupuesto —aunque en materia de ingreso sean las dos Cámaras—, tengo la impresión que el Senado también está en condiciones de retomar temas de la reforma del Estado, por ejemplo, la ley de Radio y Televisión, todavía pendiente.
CN: No puedo entrar en detalle de cuál seré el contenido, solamente subrayo que en la agenda de los partidos es probable que esté y en el caso del PRD lo estará. Otro tema es el de la revisión de las facultades del Senado para ratificar secretarios, no sólo en el caso del procurador sino en el de algunos más, y el tema de garantizar la aplicación de la reforma petrolera. Estamos insatisfechos con lo que se ha hecho en Pemex hasta ahora, con los resultados de la reforma que hicimos.
CN: No puedo entrar en detalle, no debo entrar en detalle de un tema que la Comisión de Energía trae, más bien diría ¿cómo aplicar la reforma aprobada el año pasado que provocó un debate intenso de carácter nacional por varios meses y al cual el Senado le dedicó horas, días y semanas? Esto culminó en una reforma que hoy por hoy no se ha aplicado al 100 por ciento y estamos preocupados. Junto con ello, está toda la ratificación y nombramiento de un grupo grande de funcionarios del sector público, como son los ministros de la Corte, un miembro del Consejo de la Judicatura, el Gobernador del Banco de México, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, un comisionado del IFAI; hay un conjunto de nombramientos que el Senado tiene qué procesar adecuadamente.
CN: No voy a entrar en el balance, voy a entrar en una definición categórica: la reforma petrolera ya ocurrió, y antes de pensar en una nueva reforma implementémosla, apliquémosla; veamos qué tanto sirvió y qué tanto no. Me niego terminantemente a que antes de aplicar la reforma pretendamos abrir la posibilidad de una corrección, sería una insensatez, e igual en materia electoral. La reforma electoral se hizo para tener mejores condiciones de competencia. La primera prueba ya pasó, y bien, pero falta la segunda, la elección presidencial del 2012. Después del 2012 tendrá qué evaluarse si se requiere una nueva reforma o no.
CN: No solamente posible sino necesario. El país tiene hoy en el conjunto de la población prioridades diferentes a las prioridades de los políticos y déjeme explicarlo: hace tres años, al iniciar la legislatura 60, el país estaba envuelto en una contienda postelectoral mayúscula. Nosotros estábamos en las calles y en las Cámaras. Había una pugna con el gobierno del Presidente Calderón, enorme, que duró tres años, pero tres años después la realidad del país es otra.
CN: Tres años después la prioridad del la población y la emergencia es de carácter económico: la población no creo que esté viendo masivamente ni con principal interés quién va a ser el candidato en 2012 o alrededor de qué precandidatos se agrupa; hoy la gente quiere medidas de gobierno efectivas, atención a sus demandas concretas, solución al desempleo que es brutal y a la calidad de vida que ha bajado mucho en tres años; por lo tanto, para enfrentar eso hay que tener un debate intenso, propuestas intensas en la búsqueda de acuerdos: político que hoy dé prioridad al desencuentro y la confrontación sólo viendo al 2012 va a pagar las consecuencias muy pronto en las urnas.
CN: Es un instrumento legislativo que en casos extremos se ha tenido que utilizar pero espero que cada vez sea menos necesario, porque el diálogo político y el debate construyen más.
CN: No, nunca. Aunque tampoco hablo mal de quienes militaron en el PRI.
CN: Por una razón poco comprensible: en México, a diferencia de España, de Francia, de Chile o de Brasil, las izquierdas están todas en un sólo partido. La Izquierda socialdemócrata, la izquierda popular, la izquierda movimientista, la izquierda parlamentaria y la izquierda radical están aquí en un mismo lugar. En España el PSOE es un partido de centroizquierda y socialdemócrata e Izquierda Unida es otra cosa. Por lo tanto, cuando hablamos de izquierda en México es difícil hablar de una sola izquierda. Aquí hay una convivencia difícil y a veces tortuosa entre visiones extremas que pareciera que no están en un sólo partido y que sin embargo lo están.
CN: Lo único que puedo decirle es que nos impactó el mensaje de las urnas del cinco de julio. La izquierda socialdemócrata apenas logró 12 por ciento de los votos. La izquierda más popular y más movimientista apenas logró seis por ciento con todo y su candidato presidencial del 2006.
CN: Yo sí lo registré y trato de actuar en consecuencia. Todavía puede haber en las filas de la izquierda mexicana, o de las izquierdas, quienes no lo hayan registrado y que siguen actuando igual. Yo solamente digo que si seguimos actuando igual vamos a seguir teniendo los mismos resultados.
CN: Se lo voy a decir con una sola frase, y es mi argumento principal con mis compañeros. Les he dicho que de nada nos sirve luchar divididos para caer vencidos juntos.
CN: Requerimos la unidad.
CN: Y el PRI tampoco es homogéneo ni de una sola línea, pero tiene mayores capacidades para poder unificar sus universos en la aspiración de regresar al poder en el 2012.
CN: Es lo que tenemos que buscar nosotros. Me quedo con una frase de un dirigente que ahora va a ser candidato presidencial del Frente Amplio Uruguayo, que está formado por 28 organizaciones. Él nos dijo: “Compañeros de la izquierda mexicana, ustedes deben aprender, como lo hemos aprendido nosotros a través de muchos años, a administrar sus diferencias”.
CN: Recuerdo ahora la frase de un dirigente chino dicha en una reunión hace muchos años, cuando se le preguntó cómo era posible combinar un régimen político autoritario con libertades económicas. En la vieja tradición de los proverbios chinos nos dijo: “No tenemos problema. No importa de qué color sea el gato, lo que importa es que aprenda a cazar ratones”. En México las diferencias entre las izquierdas son compatibles mientras logremos ponernos de acuerdo en un objetivo único, común.
CN: Sí, veo un proceso de reflexión en una buena parte de las izquierdas mexicanas. Ayer lo comprobé cuando fui a agradecerles el voto a los senadores del PT, a los senadores de Convergencia con quienes hace dos meses estábamos viéndonos como enemigos. Primero, respaldaron mi candidatura a la presidencia del Senado. Segundo, les pedí que iniciáramos un diálogo para ver el tema del 2012, el tema de la reunificación de las izquierdas.
CN: Lo planteo como una aspiración, hay que trabajar mucho en ello.
CN: Soy del bajío guanajuatense, una tierra con raíces conservadoras en las zonas cercanas a Los Altos de Jalisco. De allí surgió un joven de 17 años con ideas, con propensión a tener ideas socialistas.
CN: Esto no se lo he dicho a ningún medio de comunicación, pero eso proviene de mi origen social. Soy un guanajuatense nacido en un pueblo pequeño, de 30 mil habitantes en aquel tiempo. Salvatierra.
CN: Sí, era un hermoso campo lleno de cañaverales, de arroyos y de aguajes, y allí nací en medio de una familia enormemente humilde y enormemente pobre. A los cuatro años me llevaron mis padres a Celaya, y en Celaya pude abrirme paso a puro esfuerzo y a contracorriente y estudiar en las peores condiciones económicas, yéndome luego a la capital del Estados a sobrevivir como estudiante en la Universidad de Guanajuato. Mi origen social y el conocimiento de la realidad de la gente hicieron que no optara ni por el PRI ni por el PAN. Y cuando algunos me preguntaron por qué en la izquierda, yo a los 19 años dije porque no tengo otra opción por mi experiencia, por mi origen y por mi visión del mundo. Mi lugar está en la izquierda.
CN: No, no, era una izquierda absolutamente marginal. Yo fui fundador de los primeros partidos de izquierda en 1975, a los 20 años de edad. Años después, cinco años después, me entrevisté con el obispo de Celaya para darme a conocer como dirigente del Partido Mexicano Socialista y cuando me recibió dijo: “A ver, explíqueme bien... ¿usted es de un partido socialista?”. Sí, contesté yo. Y me respondió: “¿Y qué anda haciendo entonces en Guanajuato?”.
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